
| Semana Santa |
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| Escrito por Alexander Joffre | |||||||||||||||||||||||
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La tradición recuerda que en la Semana Santa, cada familia o sociedad se encargaba de sufragar los gastos inherentes a los oficios religiosos, incluyendo el arreglo de los pasos de las procesiones y el pago a los cargadores de santos, a los cuales se denominaba “peones”. La Semana Santa comienza el Viernes de Concilio, fecha dedicada a la procesión y adoración de Nuestra Señora de los Dolores. Llegado el Domingo de Ramos, cientos de fieles acuden presurosos a la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús para asistir a la bendición de las palmas. En este día sale en procesión las imágenes de Jesús en el Huerto y el Ángel de la Consolación. El Lunes Santo es el turno del Ecce Homo, que muestra a Cristo parado sobre un balcón medio desnudo y con la capa sobre sus hombros, una corona de espinas le presiona el cráneo, mientras que las manos atadas sostienen un cetro de caña. Su expresión refleja la tristeza de su alma y el sufrimiento padecido a manos de los romanos. El Miércoles Santo es la fecha de mayor tradición cristiana en Venezuela, ya que se dedica a la veneración del Nazareno. Los templos acusan desde muy tempranas horas gran concentración de hombres, mujeres y niños vestidos con túnicas de color morado, quienes de esta manera cancelan la promesa hecha al santo por la recuperación de su salud o la de algún familiar. A la hora nona en Petare, un río de velas encendidas cubren las aceras y calles que llevan hacia la Capilla del Calvario. Frente al templo, la imagen de La Verónica se inclina tres veces ante el Nazareno, recordando así el pasaje bíblico de la limpieza del divino y atormentado rostro de Jesús. El Jueves Santo es para la adoración del Santísimo Sacramento, mientras que en el Viernes Santo, la Semana Santa llega a su clímax con la rememoración de la pasión y muerte de Jesús. A la una de la tarde, el Cristo de la Salud sale en procesión de su santuario, atrayendo las miradas feligreses e inspirando dolor y misericordia ante su múltiples heridas, prueba dramática de su sacrificio por la humanidad. Detrás de los pasos del Cristo de la Salud van las imágenes del Apóstol Juan, María Magdalena, La Verónica y La Dolorosa. La marcha recorre las calles del pueblo, haciendo quince paradas para narrar los últimos momentos de la vida de Jesús, tal como apareen descritos en la Biblia. En cada estación se levanta un pequeño altar, adornado con imágenes religiosas, lazos y flores. Corresponde a las familias del lugar construir estos altares a las puertas de sus casas. Por la noche corresponde salir en procesión al Santo Sepulcro, que es sacado de la Capilla del Calvario. Luego del recogimiento del Sábado de Gloria llega el Domingo de Resurrección, cuando se celebra la victoria de vida sobre la muerte, y se da por concluida la Semana Santa, hasta el próximo año.
BibliografíaAbrizo, M. (1998, Abril 7). Isidro: ahora eres un hombre libre. El Universal. p. 4-1. Méndez Sereno, C. (1995). Petare a través del tiempo. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. Noria Pino, R. (2001). Petare más allá del tiempo, más acá del porvenir. Miranda: Instituto Autónomo de Cultura del Estado Miranda. Ortiz, M. A. (1997). Tradiciones populares de los estados: Miranda. Caracas: Fundación Bigott. Vargas Mendoza, L. (1987). Nombres, hechos y tradicones de Petare. Miranda: Concejo Municipal del Distrito Sucre. Imágenes
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La Iglesia del Dulce Nombre de Jesús es el principal centro espiritual de Petare. Dada su importancia histórica y arquitectónica fue declarada Monumento Nacional.
Pese a que vivió en una penosa situación de pobreza, Bárbaro Rivas se estableció como uno de los más importantes artistas plásticos de Venezuela.
Durante su larga carrera, Jermán Ubaldo Lira cultivó prácticamente todos los géneros que se escuchaban y bailaban en la Venezuela de la primera mitad del siglo XX.