
| Tito Salas |
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| Escrito por Alexander Joffre |
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En 1905 recibió una beca para continuar su formación en París, donde asistió a la Academia Julian, junto con Jean Paul Laurens; y con Lucien Simon, en la Academia de Bellas Artes. También estudió en La Grande Chaumiere. En Europa conoció a los pintores españoles Ignacio Zuloaga y Joaquín Sorolla, con quienes estableció una gran amistad, y aprendió algunas de sus técnicas. Viajó en 1906 a Italia, donde quedó impresionado por la obra de Tiépolo, Tintoretto y Tiziano, sobretodo por el género histórico cultivado por estos maestros. Entre 1907 y 1908 recorrió España, captando con su pincel escenas costumbristas de ese país. Retornó a Venezuela en 1911, trayendo consigo el Tríptico de Bolívar, primero de una larga serie de trabajos que realizó para el Gobierno Nacional, y que actualmente se encuentra en el Palacio Federal . Retornó a París en 1913, donde comenzó a trabajar en las pinturas de la Casa Natal del Libertador, las cuales terminó en 1931. Al año siguiente recibió el encargo de los murales del Panteón Nacional, que concluyó diez años más tarde. Pertenecen a este periodo, dedicado a narrar la gesta del Libertador, La toma de Las Flecheras, El paso de los Andes, Emigración a Oriente, El matrimonio de Bolívar y María Teresa del Toro, Expedición a los cayos y Terremoto de 1812. Tito Salas en Petare En 1932, Tito Salas pidió como herencia familiar la hacienda El Toboso, ubicada en Petare, comenzando así una estrecha relación con la villa y sus pobladores que se vería luego reflejada en su obra. En efecto, el artista desarrolló un estilo de pintura muy distinto al género heroico que había cultivado hasta ese entonces, ya trabajó en telas de pequeños y mediamos formatos, ejecutadas con pinceladas rápidas e impresionistas, cuyos motivos eran el paisaje, el retrato de familia y escenas costumbristas que presenció en la localidad mirandina. Poco a poco fue dejando la huella de su arte en Petare. En 1936 obsequió a la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús un cuadro de grandes dimensiones titulado El nacimiento azul. El pintor declaró en esa ocasión: “He hecho una promesa al Niño Jesús por la salud de mis hijas, y esa promesa es pintar un cuadro del Nacimiento del Divino Jesús. He escogido este tema por ser Petare y su iglesia tan devotos del Niño Jesús y además por haber pasado en este encantador cerrito las más felices noches buenas de una vida errante de artista” En 1958, Tito Salas se ve de nuevo ante una angustiosa situación: Su hija menor cayó repentinamente enferma, y tuvo que sufrir una delicada operación. El artista rogó por la recuperación de la niña ante el Cristo de la Salud, prometiendo realizar un cuadro que narrara sus milagros. En El Milagro del Cristo, Tito Salas recreó el episodio de la peste que, según la tradición petareña, el santo patrono aplacó en 1868. Para ello contó con la colaboración del maestro Jermán Ubaldo Lira, quien se encargó de narrarle el sobrenatural suceso, tal como se lo había contado su padre, Celestino Lira. Tal como hizo en El nacimiento azul, Tito Salas recrear a algunas escenas y personajes petareños en El Milagro del Cristo: Para representar a un sacerdote tomó los rasgos del entonces cura párroco Alfonso Rivas. En otra figura aparece su amigo Jermán Ubaldo Lira. No podía faltar tampoco su familia, pues a las puertas de la Capilla de El Calvario se encuentra su esposa con la cabeza cubierta por una andaluza y la hija enferma, vestida con un traje amarillo y una mantilla negra. Ambas obras se encuentran en la Capilla de la Reconciliación de la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús de Petare. Otras obras con motivos petarenos son: Procesión del Santo Sepulcro de Petare, Paisaje del Ávila desde La Urbina, Procesión nocturna del Nazareno de Petare, Jardín de El Toboso y Fiesta en Petare. El inmenso amor que profesó por su esposa, Carmen Ramírez, quedó plasmado en varios cuadros, entre los que destaca Joropo, donde todos los personajes femeninos tienen su rostro. Juntos procrearon tres hijas: Valentina, Morella y Dolores. Tito Salas, el pintor de Bolívar y Petare, murió el 18 de marzo de 1974. Sobre su obra
"Al artista le tocó en suerte mantener una muy estrecha amistad con nuestro gran historiador bolivariano Vicente Lecuna, conjunción que dio como resultado algunos de los mejores frutos de la iconografía del Héroe de Caracas. Su pintura es académica, en el amplio sentido de la palabra, pero tiene el sello de un nuevo mensaje. Color, clima, composición, ritmo, empaste, e impacto, los aporta Salas con un carácter y sensualismo hasta entonces desconocido en nosotros. Dentro de esos conceptos y por esas razones su obra ha sobresalido en Venezuela".
BibliografíaFundación Polar (1998). Diccionario multimedia de historia de Venezuela [CD-Rom]. Caracas: Autor. Galería de Arte Nacional (1984). Diccionario de las artes visuales en Venezuela. (Vol. 2). Caracas: Autor. Méndez Sereno, C. (1995). Petare a través del tiempo. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. Museo de Arte Popular de Petare (1988) Tito Salas. Una vida por el arte [Folleto]. Miranda: Autor. Pineda, R (1969). La pintura de Tito Salas. Caracas: Ernesto Armitano, Editor. Vargas Mendoza, L. (1980). El tiempo está puesto en Petare. Miranda: Concejo Municipal del Distrito Sucre. |
La Iglesia del Dulce Nombre de Jesús es el principal centro espiritual de Petare. Dada su importancia histórica y arquitectónica fue declarada Monumento Nacional.
Pese a que vivió en una penosa situación de pobreza, Bárbaro Rivas se estableció como uno de los más importantes artistas plásticos de Venezuela.
Durante su larga carrera, Jermán Ubaldo Lira cultivó prácticamente todos los géneros que se escuchaban y bailaban en la Venezuela de la primera mitad del siglo XX.